Por: Pedro Alfonzo Rojas
Ahora sí es verdad que se montó la gata sobre la batea. La "fiscal" hizo recordar aquellos días de terror, dictadura y fascismo vividos el 11, 12 y 13 de abril de 2002. Aquello fue horroroso. Nunca pensé ver algo igual pero sí vi y oí algo parecido. La "ex fiscal", digo ex porque ahora es una dirigente político de la MUD; y ex amiga, tampoco es mi enemiga, se dio el lujo de hacer un acto, no en el Salón Ayacucho, pero más o menos parecido porque no tenía el cuadro de Simón Bolívar detrás, donde el dictador Pedro Carmona Estanga, con un movimiento de la cocora dio las gracias por tanto cariño y amor al mismo tiempo.
Entre aplausos y aplausos mientras un tal Romero, que después, dando fe de su guapeza política, se meó en las escaleras de Miraflores, cuando vio al pueblo rodeando Miraflores, leía el decreto de la dictadura, que muchos de los que andan detrás del derrocamiento de Maduro, firmaron demostrando su espíritu fascistoude, donde de un plumazo derogaron todo, se oyó un grito que como que salió debajo dela tierra y que hasta ahora nadie sabe quién fue.
¡Te queremos, Pedro! Ese sí le echó bola. Carmona orgullosísimo de la hazaña política celebraba que el comandante Chávez estaba secuestrado, preso, incomunicado, disfrutando de la democracia perfecta recién instalada, tenía detrás unos "rambos" con ametralladora en manos, igualiiiita a las que usan los mercenarios gringos, se auto juramentaba y estampaba su firma como nuevo presidente de la República de Venezuela, así quedó en el decreto.
Digo esto porque sucedió algo parecido, una copia al carbón a la toma de posesión de Carmona, con la única diferencia que se respondió con las gracias por ese grito de amor, ternura y cariño a la que hasta ayer fue corrupta, incapaz, cobarde, ladrona, que le quedaba grande el cargo; en esa asamblea de ciudadanos, con Luisa leyendo algo que no sé qué era, se oyó por allá, no muy lejos, el grito: ¡Te queremos, Luisa!, con la seguridad que Gaby Arellano no fue, a lo que la ex respondió: "ay, gracias", con una sonrisa de oreja a oreja.
A Luisa ahora la quieren porque es buena, amable, amiga, compañera; ya no es corrupta, incapaz, cobarde, nada de eso. La quieren porque para ella ahora en el país no ha sucedido nada. Ella no ha visto nada. No cree en nada. Aquí no hay violencia, no ha habido linchamiento, no han quemado a nadie vivo; el último crimen de odio, asqueroso y le lesa humanidad, fue el linchamiento de un ciudadano en El Paraíso, Caracas, quien la GN le salvó la vida cuando ya le estaban amarrando la cabuya en el pescuezo para ahorcarlo.
La quieren porque ahora no funge como fiscal sino como dirigente política de la oposición y aspirante a la presidencia de la República. Anulados por completo los candidatillos que andaban por allí echándosela de "presidenticos". Desapareció María Corina, Borges con su papel de pran no es más que eso: un pran. Ramos Allup paseando por el silencio; Capriles, adiós luz que te apagaste; Leopoldo, con sus últimas pancadas de ahogado.
Me encantaría que a Luisa le muestren el video o las fotos (las puede ver en periódicos digitales) donde el "gordito" está a tiro de ahorcamiento a la vista de un gentío frente a un edificio, y vea la canallada donde una señora, muy sonriente, aplaude un acto criminal detestable pero que para la oposición es un éxito. Allí es donde quiero oír el grito ¡te queremos, Luisa! haciendo el papel que le corresponde como Fiscal General de la República, pero no, ahora anda buscando un cargo en la desaparecida Mesa de la Unidad Democrática, que no es ni unidad, ni es democrática. ¡Te queremos, Pedro!, ¡te queremos, Luisa!, las dos caras de una dictadura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario