Por Carlos M. Rodríguez C
Hasta
cuando el Tirano Maduro seguirá utilizando el terror para mantener su dictadura en Venezuela.
Ahora
utiliza los malditos colectivos del toño para agredir, amedrentar, aterrorizar
a la población, al pueblo. Y lo peor,
para agredir, asesinar a los demócratas opositores, a los pacíficos luchadores
por la libertad de Venezuela, a los honorables diputados de la gloriosa Asamblea
Nacional, entre otros.
Los
colectivos son la reencarnación terrible de aquellos Círculos Bolivarianos que
por los años 1999, creados por el otrora dictador Hugo Chávez, impulsaron el
proceso constituyente que culminó con la imposición a la fuerza de la actual
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, de clara orientación
castro-comunista con la cual se validó
las invasiones, el terror contra los partidos democráticos, contra los
comerciantes honrados, contra los empresarios laboriosos, solidarios y
filántropos.
¿Cómo
es posible que los “chancletuos”, “los esdientaos”, los “malolientes”
habitantes de los cerros, de las barracas vayan agrediendo, golpeando,
disparando contra los “hijos de papá”, contra los abnegados estudiantes
universitarios, los elegantes hijos de la clase media y alta organizados para luchar pacífica y
civilmente contra el régimen dictatorial que nos oprime, que nos impide
manifestar pacíficamente, de opinar contra la falta de los derechos de los
ciudadanos en que nos tiene sumergidos
el verdugo Maduro?
Al
igual que los Círculos Bolivarianos, los colectivos, armados por el gobierno
nacional por órdenes de Maduro, han atracado ciudadanos, asaltado comercios,
saqueado almacenes, incendiado vehículos, transportes públicos, clínicas, han
asesinado opositores. Han amedrentado a militantes y simpatizantes de los
partidos opositores.
Con
el derrocamiento de Maduro deben erradicarse, deben desaparecer para siempre
los colectivos, deben eliminarse como sea, ya que ellos serían las semillas de
nuevos procesos políticos que pondrán en peligro el futuro de la democracia por
venir. El cáncer se elimina extirpando sus raíces.
La
Asamblea Nacional debe corregir, eliminar, desaparecer aquellas leyes,
decretos, que permitan la organización de los habitantes de las barriadas,
aprovechando la mayoría parlamentaria y el apoyo de la Fiscal General y sus aliados. Y también de una “izquierda”
desteñida que apuesta a la “vuelta” de la democracia representativa y al
régimen de libre comercio.
Hasta la victoria siempre. Venceremos
carrodcas@gmail.com
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