Por Carlos M. Rodríguez
C
Comienzo con este pensamiento
este corto escrito para, a través de él,
analizar a la afirmación que hizo el camarada Nicolás Maduro en el acto
en el cual recibió a la directiva de la empresa estadounidense Horizontal Wall
Drillers en el Palacio de Miraflores para firmar convenios y en el que, también
manifestó su deseo, que algún día pueda estrechar la mano de Donald Trump y
tener buenas relaciones con los EEUU.
Hay muchos elementos en las
afirmaciones de Maduro que merecen ser tratados, analizados críticamente. Uno
de ellos es la decisión de firmar convenios con empresas norteamericanas para
la producción petrolera.
Deseo manifestar, previamente, mi
poco conocimiento del tema petrolero. Confieso que soy lego en la materia,
pero, al menos he leído algo y entiendo que unos de los objetivos de la
Revolución Bolivariana es la independencia económica y el Presidente Chávez
hizo un gran esfuerzo para establecer políticas claras para la explotación,
refinación y comercialización del petróleo, nacionalizando PDVSA y sincerando
las ganancias habidas en dicha industria para transferirlas al pueblo a través
de programas de asistencia social. Eso le costó el Golpe de Estado y el Paro
Petrolero que le ocasionó grandes pérdidas al estado venezolano y a la nación,
siendo el operador político y financiero
de esos dos aberrantes hechos, el imperio norteamericano, el propio con
el que se está firmando nuevos acuerdos de inversión y con lo cual aumenta su
presencia en el espacio venezolano y peso en la inversión extranjera.
Tampoco entiendo, como en estos
momentos en que el imperio aumenta las presiones contra el gobierno nacional a
través de “sanciones a funcionarios del gobierno”, profundización de la guerra informática,
financiando a las grupos fascistas de la derecha y al golpe de estado,
asesorando y pertrechando armamentística
y militarmente a los grupos de terroristas; auspiciando una intervención por
parte de los organismos internacionales tales como la OEA, la ONU, CARICOM,
UNASUR, y pare Ud. de contar, el gobierno nacional firme acuerdos económicos
con quienes son, en esencia, sus eternos enemigos históricos.
Como dije en la introducción de
este escrito, esas son sus circunstancias y a lo mejor la naturaleza del cargo
que ejerce Nicolás le obliga a asumir estos compromisos, estas decisiones, al
igual a aquella de mantener en su gabinete funcionarios que han demostrado poca
capacidad gerencial, “dudoso” comportamiento ético, así como funcionarios
ineptos, incapaces, poco comprometidos con el proceso, arribistas y
“enchufaos”. Esas son sus circunstancias y “hay que ponerse en sus zapatos”
para saber por qué y para qué ocurre lo que está ocurriendo sin visos de
cambios en lo inmediato.
Pero, eso de ofrecerle la mano a
Trump, a quien ha amenazado con ejercer “sanciones económicas si el gobierno
realiza la Asamblea Nacional Constituyente, el mismo que bombardeo a Siria y
asesinó a 9 civiles, incluso 4 niños y más de 11 heridos. El mismo que amenaza
con bombardear a Corea del Norte, a China, A Rusia, el mismo que arma al ejército terrorista
ucraniano, que apoya a los ataques militares contra los palestinos y que han
ocasionado muertes de niños, ancianos, jóvenes. El mismo que tiene las manos
manchadas de sangre inocente incluso de venezolanos que han caído muertos y
heridos por la violencia fascista de los grupos de oposición y a los cuales
financia y apoya.
Y tal como afirma el camarada Freddy
Elías Kamel Eljuri, en su artículo publicado en Aporrea “No entiendo que
chavista haga negocios con fascistas: “Uno
puede entender que alguien por x motivo pudiera estar descontento, pero lo que
nunca entenderemos es que un revolucionario que se rasgue la vestidura, también
sea tan descarado haciendo negocios políticos con los enemigos históricos del
poder popular. Eso sencillamente es traición a la ética y a la moral”.
Entiendo que Freddy Kamel se
refiere a aquellos que han brincado la talanquera con todo y casa, a los que
han abjurado del pensamiento revolucionario y hoy comparten “descaradamente” con los fascistas,
los escuálidos, la canalla derechista. Y en las circunstancias que atraviesa Maduro,
se trata de una “finta” diplomática, un “guiño” político.
En todo caso, para concluir, creo
no estamos para flirteos, estamos es para “ponernos alpargatas nuevas porque lo
que viene es joropo”.
Yo jamás le estrecharé la mano
a Trump.
Hasta la victoria siempre.
Venceremos.
carrodcas@gmail.com
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