BINÓCULO Nº 282
Rafael Rodríguez Olmos
Por años les dije a mis alumnos
en la universidad, y también por mi programa de radio, que el mayor estigma de
la sociedad moderna, es que la gente no tiene quien la oiga. El ciudadano de
hoy no tiene un interlocutor. Ese fulano que va a una dependencia para que
alguien lo escuche, sea privada o pública, es igual. Es tan ineficiente la
empresa privada como la pública. Y ambas igual de delictivas. Es parte del
gravísimo proceso de deshumanización de las personas.
El martes 5 a las 5 de la tarde
se fue la luz en El Trigal Centro. Ya en julio del 2016, en varios cortes en
una semana, la luz se ausentó por 88 horas. El miércoles 6 a las 8 de la noche
ya llevábamos 26 horas sin luz. Recuerdo que transmití la arrechera por las
redes y una amiga de la urbanización Los 300 en Tocuyito, me respondió: “Vas
perdiendo Rafael, nosotros llevamos 20 días sin agua”. Casi al mismo tiempo, un
camarada de Bejuma me escribe: “tienen que ser tan arrechos como los municipios
Bejuma, Miranda y Montalbán, que tuvimos 252 horas sin internet y sin telefonía
celular”. Hasta me sentí una mamita reclamando que tenía 26 horas sin luz
cuando toda una urbanización llevaba 20 días sin agua, y 200 mil habitantes del
occidente carabobeño estuvieron sin servicio bancario y sin celular por 252
horas.
Creo que fue el futurólogo
austríaco Peter Drucker o el economista Lester Thurow, uno de los dos, acuñaron
el término “Aldeización de la sociedad”. Este principio se basa en que las
comunidades serán cada vez más desatendidas por los gobiernos, incapaces de
resolver sus problemas. Ante los hechos, éstas desarrollarán por sí mismas su
propia capacidad de autogestión. Es decir, buscarán sus propios mecanismos de
generar electricidad, perforarán pozos para encontrar agua, sembrarán, criarán
cochinos, tendrán sus propias escuelas, etc. Más aún, en el libro de Thurow “La
Guerra del siglo XXI” -creo que ese libro es de hace 25 años- asegura que, en
un futuro no muy lejano, las nuevas naciones serán las trasnacionales y que el
mundo acabará aboliendo banderas, ejércitos, y toda referencia patriótica. “La
nueva patria serán las corporaciones” dice el autor fallecido en el 2006.
Ya el jueves 7, con 48 horas
ininterrumpidas de luz, la desesperación comenzó a causar estragos no solo en
mí, sino en los vecinos, como el caso de un matrimonio de pensionados que viven
dos casas más abajo, cuyo único pollo que tenían guardado se había podrido.
Y me consta que, para entonces, muchos
camaradas habían hecho distintas gestiones para que nos repusieran el servicio.
Todas las gestiones hechas desde Caracas, porque aquí llamé a varios de los que
podían ayudarnos y todos están ocupados con la campaña de Lacava, como si
resolver un problema de ese calibre no es parte de una campaña. ¡Que bruto,
póngale cero!
¿Porque decía lo de la gente que
no tiene quien las oiga? Porque todos esos teléfonos a los que uno llama, o ese
montón de 0800elcdtm, nunca han servido para nada. No es un problema de
servicio, es un problema de conciencia. Cuando llamábamos a Corpoelec, la
respuesta siempre era la misma “ya el camión salió para allá”, decía la voz ya
hasta con arrechera. “No joda, ni que el camión viniera de Maracaibo”, le
comenté a un dirigente del Psuv en Carabobo, quien vio la tragedia casi como un
chiste. Por supuesto no sabe lo que es dormir con 34 grados de temperatura y
con una nube de zancudos encima, además de la preocupación de que se dañen los
alimentos que cuestan una bola conseguir y otra bola pagar.
Finalmente, el viernes 8 a las 8
de la noche, es decir 75 horas después, llegó la luz. Increíble. Así que el
viernes en la noche, descansé, dormí de lo mejor. Y menos mal que lo hice
porque el sábado a las 11 de la mañana se volvió a ir, para regresar a las 6:37
minutos de la tarde, es decir, siete horas después, volvió a llegar. Era como
una ñapa. Y como no es la primera vez que nos ocurre, me pregunto qué realmente
ocurre con la burocracia del Estado. Por qué la ineficiencia es una línea de
comportamiento. Finalmente, el sábado en la noche me llamó un alto funcionario,
quien con mucha deferencia y respeto se puso a la orden para en caso de otra
anomalía, por lo que le estoy enormemente agradecido. Pero también sé que eso
fue producto de las presiones de arriba, porque he descubierto -al menos en los
que tienen intenciones de hacerlo bien- que se sienten atados de manos y pies.
Y ahora veamos:
Uno: La electricidad es un
servicio estratégico para un país, razón por la que debe permanecer siempre en
manos del Estado. En lo personal no creo en la empresa privada para las áreas
estratégicas.
Dos: Habían en Venezuela algunas
fábricas que producían componentes eléctricos para las necesidades del país, no
todos, pero sí muchos. Éstas desaparecieron porque las mafias del gobierno que
buscan dólares, las mataron.
Tres: Ciertamente en ese proceso
de saldar una deuda social, Chávez le dio a los pobres lo que nunca habían
podido tener y que probablemente nunca tendrían. No solo viviendas, sino
millones de quipos eléctricos, lo de aumentó casi exponencialmente el consumo
de energía.
Cuatro: Ya es el sumun de la
estupidez, mantener un servicio que es gratis para el 40% de la población, y
casi gratis para el otro 60%. Nadie paga lo que se debería pagar por el
servicio de luz. Ningún Estado soporta ese subsidio. Cómo puede pagar 87
bolívares de luz un hogar, donde hay dos televisores, tres neveras, tres aires
acondicionados, un congelador, dos computadoras, un equipo de sonido,
calentador y un horno microondas. Cualquiera de esos aparatos, por sí mismo,
consumen más de ese monto. ¿Qué cosa vale 87 bolívares en la Venezuela de hoy?
Y Para colmo, el propietario de ese hogar se arrecha por pagar ese monto,
bebiéndose una cerveza por cuya caja pagó 70 mil bolos.
Cinco: Chávez compró 60 plantas
termoeléctricas a los chinos, de las cuales, según entiendo solo hay dos
instaladas. Una está en Guacara que debió instalarse en dos meses y duró ocho
años. Ahora trabaja a un cuarto de máquina por falta de repuestos para su
mantenimiento. Si se hubieran instalado todas esas plantas cuando lo ordenó El
Arañero, la situación sería otra. pero ya sabemos que se burlaron de él.
Seis: La obsolescencia del parque
eléctrico venezolano, pavorosamente tiene cincuenta años, mismo tiempo que el
parque industrial venezolano, razón por la que no sirve, pero que, en lugar de
renovarlo, el Estado -mejor dicho, los delincuentes del Estado- se dedicaron a
la importación.
Siete: Ya hace tres años que los
trabajadores están pidiendo la renovación de sus implementos de trabajo: botas
de seguridad, cascos, guantes, ganchos, lentes, etc, lo que hasta ahora ha sido
imposible. No hay ánimo para trabajar.
Ocho: En Carabobo hay cementerios
de vehículos de Corpoelec, literalmente nuevos, parados cogiendo agua, sol, sereno
y tragados por el monte, por falta de algún repuesto. Mismo que nunca llegará
porque el negocio es la importación. Por tal razón, cuando hay una avería, no
hay vehículos para asistirla.
Creo que está claro que ninguno
de los ministros que han pasado por ese despacho, han dado pie con bola. El
servicio eléctrico, desmejoró notablemente y de ser algo más o menos bueno,
pasó a ser una porquería. ¿La razón? Es un área extremadamente costosa, más
cuando todas sus necesidades son producto de la importación. Y creo
honestamente que deben comenzar por el principio: aumentar el pago por el
servicio y que al aumento sea extensible a todo el mundo, incluyendo ese 40%
que no paga, y con la proporcionalidad del caso obviamente. De lo contrario, el
deterioro irá en aumento, hasta que pase quién sabe qué, como que el país se
quede a oscuras, por ejemplo.
Caminito de hormigas…
Lo de ayer domingo de las primarias de la MUD,
fue patético. Es una evidencia de que eso es un cascarón vacío, o como solía
decir Hugo: “La nada”. Solo existen cuando queman y matan gente. Del resto no
hay política, no hay calle. De los cuatro gatos que participaron, dos se
entraron a palo limpio. Jajaja. Yo lo pregunto con toda la seriedad del mundo,
al menos a la gente de ese sector que tiene cordura ¿cómo se construye un país
así?
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