martes, 27 de marzo de 2018

REFLEXIONES INGENUAS: “DURMIENDO CON EL ENEMIGO



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Por Carlos M. Rodríguez C

“El peor enemigo de la revolución es el burgués que muchos revolucionarios llevan adentro.”
 Mao Zedong

Cuando observamos el comportamiento de muchos de aquellos que afirman  “ser revolucionarios a toda prueba, traga balas, masca tuercas, de la ultraizquierda y al darnos cuenta que entre otras cosas, que sus ideas dictan muchos de sus actos, que su conducta personal, política, social disiente radicalmente de sus “discursos radicales, come candela, incendiarios; con los que hacen su carta de presentación en los espacios académicos, burocráticos, “intelectuales”, políticos, partidistas, radiales, televisivos o escritos.

En los archivos de los ministerios, entes adscritos, partidos políticos identificados con la revolución (desde los inicios de la lucha contra la dominación, el imperialismo, el latifundio, inclusive) conseguimos muchos escritos de personas  que opinaron y opinan todavía, que produjeron y producen propuestas, ideas, aportes para nutrir la fundamentación teórica y la acción práctica de la lucha de los movimientos revolucionarios, de la construcción del partido, de una sociedad transformadora, incluyente, justa y libre.

Muchos alardean de sus productos académicos, de sus títulos universitarios, de sus “Doctorados en Marxismo”, MsC en “Dialéctica Revolucionaria”, de sus “críticas a Fidel Castro, a Lenin, a Trotsky, a Stalin, innumerables tratados sobre la Revolución Rusa, Revolución China, Educación para la praxis, Ideas para hacer la revolución al estilo vietnamita, el revisionismo de Marx, de “La traición de Sandino a la revolución”, “el pensamiento burgués de Gramsci”, y otros no menos novedosos de rimbombantes títulos.

Otros rememoran su pasado usando como carta de presentación haber sido militante de los  partidos políticos de izquierda,  movimientos revolucionarios, de haber participado en la lucha armada, de los días que pasaron en la cárcel, los destierros, persecuciones, delaciones

 Otros se vanaglorian de haberle dado la mano a Chávez, acompañarlo en su gesta revolucionaria, y de haberlo ido a  visitar a Yare. Se rasgan las vestiduras por haber llorado  la muerte del Comandante, de haber desfilado y haber puesto la mano en el  féretro y de jurar “nunca te olvidaré Comandante Eterno”.

Y muchos, que fracasaron en el ejercicio del poder, en sus ejecutorias como funcionarios gubernamentales hoy se jactan de “haber sido la caja de machete” mientras estuvieron en sus cargos, ciegos de la incapacidad que demostraron mientras ocuparon dichas funciones, hacen honor al adagio que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Y otros cuyo collar de hechos de corrupción adornó y adorna su gestión gubernamental hoy acusan a otros de cometer el mismo delito en el que ellos incurrieron.

Un rasgo característico de la mayoría de los “altilocuentes” señores en referencia es la de ser degustadores de licores importados, de la “dolce vita”, de haber sido y seguir siendo fanáticos de los viajes al norte, a Disney Word, a “esquiar” en los cerros nevados de Europa, bañarse en las cálidas aguas de las playas de Miami….

Hoy día leemos como muchos de estos “letrados de lenocinio barato” han cambiado el contenido de sus “octavillas de mala muerte” abandonado sus ideas, cambiándose del “tren de la revolución” sintiéndose orgullosos de ir de pasajeros en la “Nave del Olvido” con una sarta de contra revolucionarios, escuálidos, guarimberos, sapos, torturadores, asesinos, traidores a la patria, incendiarios, saboteadores, terroristas, de la talla de Julio Borges, Freddy Guevara, Orlando Urdaneta, Mari Cori, Néstor González González, La Tíntori, Leopoldo López, Baduel entre otros.

Algunos de igual “modus operandi”, con el discurso incendiario, con su pretendido compromiso revolucionario, con su conducta sibarita, con sus ejecutorias burocráticas “de dudosa moral”, se mantienen en el gobierno jugando al doble discurso disfrutando de las “mieles del poder” llenando sus bolsillos y los de su familia con los “perseguidos y apetecibles verdes” que provienen del norte y que ahora llegan por las trochas limítrofes o  maletines por vía aérea o marítima.

Otros que no fueron ni siquiera simpatizantes de la izquierda, que han sido públicamente enemigos de la revolución y del Comandante Eterno, que su conducta y pensamiento son  y han sido claramente  de derecha y que lo expresan sin empacho,  que mantienen una “dilecta” vida, ocupan cómodos puestos en el carro de la revolución, acompañando al gobierno de Maduro en cargos estratégicos en diferentes ministerios, instituciones públicas, disfrutando del “dulce sabor del poder”, engordando sus arcas con el dinero de la corrupción, la trampa, el chanchullo, la conspiración, enviándole dinero de sus fechoríass a sus familiares que viven fuera del país, esperando el momento oportuno para dar el zarpazo y “pirarse” a otros mundos, otras latitudes. De éstos no se puede esperar otra cosa.

En síntesis, cada uno de nosotros duerme con el enemigo, unos “con la angustia que nuestra consciencia nos traiciones y nos veamos empujados por la avalancha de la conspiración, de la corrupción, de la ineficiencia, de la ineficacia del gobierno, a la renuncia a nuestra historia de vida, de nuestras ideas (Ni Dios lo quiera).

Otros dominados por su “alter ego burgués”, vencidos por el enemigo de la revolución, brincaron la talanquera, cambiando su boina roja, su guerrera de combatiente por el sombrero de copa del Tío Sam, del  venerado yanky opresor.

En fin, el camarada Mao Tse Tun, con su fina intuición de revolucionario auténtico, de batallador incasable, de victorioso luchador por la construcción del socialismo, nos alertaba sobre el inquilino alevoso y conspirador que habita en la consciencia de quienes todavía  nos consideramos revolucionarios

En este sentido, haciendo referencia al título de este artículo y señalando el peligro de caer en la trampa de nuestra conciencia burguesa de traicionar nuestras ideas, nuestros principios revolucionarios, cito la frase de León Trotsky que nos alerta del riesgo a que nos somete el burgués que llevamos en nuestro inconsciente “Aquellos que no sean capaces de defender antiguas posiciones, nunca lograrán conquistar las nuevas”.

Hasta la victoria siempre. Venceremos.

La lucha sigue siendo larga. Defendamos nuestros logros.

carrodcas@gmail.com.

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